Y despierto con la soledad encallada entre las piernas y como una inesperada sorpresa leo tus palabras abundantes y contundentes como deben ser tus labios. Mi sexo punza exigiendo las caricias de la mañana y ahí estoy penetrada por tu escritura buscando el punto G de gemir tu nombre, el cual desconozco pero imagino medieval y poderoso. Y estamos en el campo de batalla asido uno de otro, cubiertos en sangre enemiga y con las armaduras hechas añicos por las embestidas del odio y la guerra autoimpuesta. Hemos peleado con dragones de otros mundos y ahora estamos solos, heridos y desnudos. Busco tus labios, tu aliento y tu lengua para disipar el dolor con tu saliva. La derrota nos derriba sobre el lodo rojo y las viseras de nuestras víctimas. Y entras en mí con la fuerza de una horda, tu sexo me invade y arremete con el afán de pulverizarnos y ser uno en el polvo y las cenizas. Mi sexo arde cual forja donde el metal más resistente se funde y sobre mí empiezas a gruñir como una insaciable b...
Ejercicios y experimentos de escritura para leer en voz alta a una can-hija aficionada al streaming, los contenidos y la tuiteratura.