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Uña de Porcelana

En esta ciudad esperar por alguien es un ritual de resistencia y cambios climáticos, usualmente en banquetas hacinadas tolerando el roce con extraños. Pero hoy una breve amenaza de lluvia a despejado la calle, quedando tú y un par de peatones bajo el cielo gris que no permite ni una sombra.

Siempre esperas de pie en el mismo lugar, puesto que nadie ha pensado poner si quiera una mínima banca. Agradeces no cargar más que la cartera y haber elegido pantalones negros y botines para no pasar frío con el viento que sopla de repente.

Han transcurrido poco más de 15 minutos, y la resolana no te deja mirar la forma de las nubes para pasar el rato. Entonces volteas al piso para descubrir un centenar de hendiduras en el concreto simulado, algunas parecen “jugar gato” y otras asemejan garabatos infantiles.

Entretenido contando los trazos, como los días de un naufragio, te detienes en unas marcas al parecer más profundas y extrañamente coloridas. Un paso te acerca para encontrar una uña humana, de pronto las hendiduras son marcas de arrastre y garras.

Alguien siendo secuestrado, abducido por alienígenas sin nave o arrastrado por bestias antropófagas. Una víctima sujetándose al piso con uñas y sangre. ¿Por qué no ha llegado? ¿Por qué es tan tarde?

-Hola amor, ¿qué haces? – escuchas a tus espaldas.



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Texto Original
Participación: Stevie Velvet 27/07/2017 en 4:25 am
http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-130/

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